Aislamiento de buhardilla y desván

Hasta una parte muy significativa de las pérdidas de calor de una vivienda se produce por la parte superior. Aislar la buhardilla o el desván suele ser la actuación con mejor relación entre coste, rapidez y resultado.

Buhardilla, desván y bajo cubierta: diferencias

La buhardilla es el espacio bajo la cubierta con techo inclinado, que puede estar habitado o utilizarse como almacén.

El desván es el espacio bajo el tejado no habitado, normalmente usado como trastero. El bajo cubierta designa la zona situada inmediatamente debajo del tejado.

Cómo se aísla un desván no habitado

Cuando el desván no se usa como estancia, lo habitual es aislar el suelo del desván, es decir, el forjado que separa la vivienda del espacio no calefactado.

Se emplean materiales como lana mineral, celulosa insuflada o paneles aislantes, según el estado del forjado y la accesibilidad.

Cómo se aísla una buhardilla habitada

Si el espacio se utiliza como habitación, el aislamiento se coloca en el faldón inclinado, entre y bajo la estructura, cuidando la ventilación y la barrera de vapor.

Es una actuación algo más compleja, pero mejora mucho el confort en verano y en invierno.

Duración y molestias

En muchos desvanes accesibles la instalación puede completarse en unas horas, sin obras ni demoliciones.

No suele ser necesario vaciar la vivienda, solo despejar el acceso a la zona de trabajo.

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La aportación final depende de las características de la vivienda, la actuación realizada y la valoración de los ahorros energéticos. El importe de 1 € no está garantizado para todos los casos.

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